domingo, 18 de noviembre de 2007

¿Qué hacer el 2 de diciembre?

Quedan apenas dos semanas para el día crucial. Catorce días para que un referéndum apruebe o rechace las modificaciones que Hugo Chávez pretende hacerle a la Constitución de la República, esa misma que algún día se vendió como la más progresista del mundo, todo un orgullo bolivariano.

No pretendemos hacer un análisis sobre lo buena o mala de la propuesta, tampoco sobre lo legal o ilegal, o sobre lo constitucional o inconstitucional de todo el proceso con el que se armó el paquete que se pondrá a consideración de los votantes. La idea es mostrar los escenarios que los venezolanos deben enfrentar para tomar decisiones, de las que dependerá el futuro de la sociedad y de sus habitantes.

Es claro y notorio –sin ser un jurisconsulto- que la “reforma” como tal, no lo es. Inicialmente, el presidente de la República propuso la modificación de 33 artículos los cuales, con ciertos argumentos justificativos (que la Asamblea, que el pueblo, etc.), terminaron siendo 69. El problema radica en que todo este paquete modifica los principios fundamentales del texto constitucional, cambia la estructura del Estado e impone a la sociedad un pensamiento y ordenamiento únicos basados en un llamado “socialismo”. Todo ello va en contra de la actual Constitución. Sin embargo, la propuesta pasó los “filtros” y fue enviada al Consejo Nacional Electoral (CNE) el cual, raudo y expedito, activó el procedimiento para su aprobación en referéndum. Hasta aquí, los antecedentes.

Escenario 1 - “Guerra Avisada”: La convocatoria ya está hecha y la fecha fijada. De acuerdo con el artículo 345 de la Constitución vigente, “se declarará aprobada la Reforma Constitucional si el número de votos afirmativos es superior al número de votos negativos. La iniciativa de Reforma Constitucional que no sea aprobada, no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional”. Es decir, no habla de una cantidad mínima de votantes –como en el caso de los referendos revocatorios- o cantidad relacionada con un proceso anterior –cantidad que aprobó la Constitución vigente, por ejemplo.

En este sentido, vaya o no vaya a votar el grueso de la población, la reforma puede ser aprobada por un grupo de simpatizantes del gobierno o por aquellos que creen (en teoría) en las bondades de la propuesta. En este escenario, con la abstención sólo gana el gobierno, tal como lo hizo en las elecciones parlamentarias, en las que la oposición se retiró de la contienda. Así sean sólo los funcionarios de confianza los que voten (asumiendo que lo hagan afirmativamente) la propuesta sería aprobada y los resultados deberían ser aceptados por todos.

Escenario 2 – “El Silencio de los Inocentes”: Uno de los elementos argüidos por quienes se niegan a participar en el referéndum es la parcialidad del CNE y todos los sistemas automatizados para captar, consolidar y dar los resultados de los votos emitidos. Hay quienes afirman que “de nada sirve ir a votar, si después el voto es cambiado por la maquinita”. Sin embargo, los que la contraponen aseguran que si “la gran mayoría asiste y vota, no habrá forma de que nos cambien los resultados”.

La verdad del asunto es que, asumiendo que sea cierta la parcialidad del árbitro y los oscuros manejos en los resultados, la verdadera voluntad popular no será respetada sino aquella que sale del Palacio de Miraflores. La masiva asistencia sólo serviría para avalar la “fiesta democrática” organizada por el CNE, cuyos resultados deberían ser aceptados por todos.

Escenario 3 – “Marea Roja”: Chávez ya convirtió -hace mucho tiempo- este referéndum en otro plebiscito a su mandato y a lo que él encarna. Quien vota en contra de la reforma, vota en contra de él. En teoría, si al caudal de votos que obtuvo el año pasado en las elecciones presidenciales (en el anterior plebiscito), se le añaden los miles y miles de venezolanos que se han venido beneficiando de las obras, misiones y acciones del gobierno revolucionario, la propuesta sería aprobada sin ningún problema. La marea roja de chavistas convencidos, convenidos y conversos basta para tumbar cualquier pretensión contrarrevolucionaria.

Aquí no hay nada que hacer ni argumento que valga, con Chávez manda el pueblo y el pueblo quiere esa reforma, así le digan cómo se llamará su hijo, cuándo y cuánto comer o qué carrera debe estudiar para la futura sociedad socialista. Y este resultado, debería ser aceptado por todos.

Escenario 4 – “Operación Oxígeno”: Hasta el momento de redactar este corto análisis, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no se había manifestado sobre un recurso intentado días atrás por el movimiento estudiantil (opositor) venezolano. De acuerdo con lo que se solicita, y con los argumentos expuestos, el referéndum debe ser pospuesto ya que la sociedad no está lo suficientemente informada sobre el tema que tiene que decidir. La gran sorpresa sería que el TSJ les dé la razón, por lo que sólo correríamos un determinado tiempo los escenarios uno, dos y tres, y eliminamos el cuarto. Esta decisión del Tribunal, debería ser aceptada por todos.

Escenario 5 – “Bodas de Oro”: Aquí el movimiento estudiantil es el protagonista. Precisamente hace 50 años, un 21 de noviembre de 1957, un grupo de estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se unió a la cadena de repudio que tuvo la pretensión del general Marcos Pérez Jiménez de mantenerse por cinco años más (supuestamente) en el poder. Coincidencialmente, los estudiantes de la UCV contaron con el apoyo de los de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en lo que sería el preámbulo de la huelga nacional del 21 de enero de 1958, la que sería determinante para la caída del dictador Pérez Jiménez el día 23.

Cincuenta años después, en esta oportunidad, los estudiantes intentaron una acción ante el TSJ que, de no ser favorable, abre el camino a los escenarios uno, dos y tres, en los que la sociedad tiene el poder de decidir qué hacer. Sin embargo, este movimiento tiene la gran posibilidad de ser el garante -bajo ciertas condiciones de transparencia- de que la voluntad popular sea aceptada y respetada en el caso de que todo el mundo decida participar en el referéndum, y asumiendo como válidas todas las encuestas que arrojan una mayoría rotunda del “No” a la reforma. En este caso, los estudiantes promoverían el verdadero poder popular, el poder de las masas, que no permitiría un intento de fraude. Y ese verdadero poder popular actuaría –precisamente- para que el resultado sea aceptado por todos.

Corolario: El año pasado, el candidato de la oposición venezolana ofreció “ganar y cobrar”. Sabemos que no ganó, no sabemos si cobró, pero sí sabemos que contribuyó a incrementar el descrédito de la clase política y de aquellos que asumen un liderazgo inexistente en una sociedad inconsciente.

Hoy, la sociedad venezolana se encuentra ante la incertidumbre de qué hacer el domingo 2 diciembre. Una sociedad desorientada, desinformada, desunida, es carne de cañón para el totalitarismo, el autoritarismo y la desesperanza. En la conciencia de los votantes está el destino del país.

Ilustración:

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1 Comments:

At 3:29 p. m., Blogger Karol said...

*Feklicitaciones por el Blog. , buscando información del 2 de Diciembre en Vzla. me encontré aquí.
gracias.

 

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