domingo, 22 de mayo de 2011

Cuentos de juramentos e hipócritas

Muchas interpretaciones pueden darse a la puesta en escena del llamado “Juramento por la democracia” que hiciera en estos días el candidato comandante Ollanta Humala, el cual estuvo matizado por un video del ahora “creyente” escritor Vargas Llosa y con el pre acompañamiento de su hijo Álvaro a través de declaraciones y una entrevista concedida a Rosa María Palacios.

La primera lectura pasa por entender qué significado y valor puede tener este penoso espectáculo en el que se ha pretendido quitarle majestad y valor al verdadero juramento que prestará el próximo 28 de julio, quien sea electo. En segundo lugar, cabe preguntarse qué cosas pasan por las mentes de los Vargas Llosa para apoyar a este personaje, más aún cuando su territorio de acción no es precisamente el Perú, y cuando antes de la primera vuelta Humala era el diablo personificado; o mejor dicho, Chávez en su versión local.

A mí lo único que me queda claro es que el corazón del “buen soldado” y la esencia de su ser político, sigue siendo chavista más que nunca. Para ello, basta con hacer algunos paralelos que con toda seguridad seguirán apareciendo en las próximas dos semanas; y que –Dios no quiera- serían el pan de cada día en un eventual gobierno “nacionalista”.

El primer paralelo es precisamente con el fulano juramento: al ganar las elecciones, y en su primer encuentro con la prensa, el comandante Chávez se mostró conciliador, vendedor de esperanzas, casi que todo un estadista al que se le podía creer lo que decía que iba a hacer. Después de todo, tras casi 40 años de bipartidismo en Venezuela, había que creer en alguien. No obstante, cuando juramentó como presidente, rompió todo protocolo y expresó “Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. Lo juro”. Lo que siguió, es historia.

El hecho de que Humala haga un juramento (que obviamente no tiene nada que ver con el que se hace el 28 de julio) es un intento más para planchar su traje radical y hacer creer que sus ideas extremistas no son las mismas… y los Vargas Llosa, supuestamente se lo creyeron. Por ello, Mario habló de un “plan de gobierno rectificado” (¿eso existe?) y Álvaro de “un genuino esfuerzo de concertación” (o sea, pobrecito el comandante que no conciertan con él).

Así como al ex militar no se le cree nada, así jure calato, a las 3 de la mañana, en la punta del Cerro San Cristóbal; a los Vargas Llosa les suena bien hipócrita su –ahora- lógica y razonada fe ciega en el que hasta hace unas semanas podía ser parte de un “gobierno populista” más en la región. Por cierto, la idea del “regreso de una mafia al poder” de ganar Fujimori, me lleva a pensar que en el Perú la justicia no existe y otros tantos supuestos que la realidad niega. Es decir, los anti populistas, ahora apoyan al “nacionalista” con argumentos retóricos.

El Perú no es una novela, y lo que se juega no es un final feliz: es la continuidad de un modelo que, con todas sus imperfecciones, nos está llevando por buen camino. Ese camino no debe torcerse por juramentos, promesas, libretos o cuentos, y mucho menos por personas que demuestran ser unos tremendos hipócritas.

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miércoles, 16 de junio de 2010

La entrevista de la BBC que da la vuelta al mundo

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lunes, 10 de mayo de 2010

Venezuela y su socialismo depredador

El estado en el que se encuentra la Venezuela actual es deplorable, grave y doloroso. Para propios y extraños, es una verdadera lástima que el otrora país saudita de Suramérica se encuentre sumido en una patética espiral inflacionaria, en un entorno de desabastecimiento y escasez, y en una constante fuga de cerebros.

El “modelo” que en un primer momento (hace 12 años) propuso el ex militar golpista fue –básicamente- acabar con los signos de exclusión que tuvo la alternancia del poder adeco-copeyana durante 40 años de democracia; imperfecta como todas, pero democracia. El naciente proceso bautizado como “bolivariano” llegó al extremo de cambiarle el nombre a la República y trató de convencer a la población de que los pensamientos del Libertador serían las líneas maestras de gobierno.

Sin embargo muy poco duró la ilusión, pues la orientación militarista, autoritaria y personalista resquebrajó la aparente unidad en la sociedad, y fue lo que impulsó a las manifestaciones, huelgas y posterior temporal salida de Chávez en 2002. Su regreso al poder sólo sirvió para algo: acelerar expresamente los planes de destruir todo lo que suene a “capitalismo” para dar paso a un “nuevo socialismo”, a pesar de que las experiencias en otros países, los resultados y la propia historia, demuestran el fracaso de ese tipo de sistema.

Hoy Venezuela tiene una de las inflaciones más altas del mundo (5,2% en un solo mes, abril 2010); depreciación acelerada de su “nueva” moneda; escasez de los productos de primera necesidad; persecución de empresarios sin importar la dimensión de sus actividades (hasta carniceros han sido encarcelados); expropiación de propiedades, terrenos, instalaciones productivas; graves deficiencias en la prestación de servicios elementales (energía eléctrica, agua, transporte) por desidia y mala administración; todo lo cual genera como consecuencia natural la llamada “fuga de cerebros” y –por supuesto- una constante fuga de capitales ante un panorama nada alentador.

La ceguera, ignorancia e inoperancia en materia económica es descarada cuando el mandatario “socialista” admite que ni “quemando” todas las reservas internacionales logrará hacer bajar la cotización de la divisa estadounidense en el satanizado mercado paralelo. Para colmo, el ex golpista admirador de Fidel Castro ha anunciado la creación de “corporaciones” que se encargarían de las importaciones y exportaciones del país, y otra para la construcción; es decir, darle más tamaño y más responsabilidades a ese inútil monstruo estatal creado por el régimen.

Cada anuncio, cada acción de Chávez equivale a uno o más pasos de retroceso en la historia y un alejamiento del camino del desarrollo. El llamado “socialismo” venezolano ha saqueado las arcas públicas en dimensiones (aún) desconocidas y; en la práctica, el “socialismo” chavista tiende más a la muerte que a la patria, expresadas en el eslogan sin sentido de la “revolución”.

No obstante, existe responsabilidad compartida con la oposición que lo adversa. El mandatario se burla de la población al supuestamente dedicar esfuerzos a sus seguidores en su novísima cuenta en Twitter, cuando durante 12 años ha demostrado que la opinión de la población le importa un bledo. Pareciera que hay sectores que se encuentran sumidos en un estado sólo comparable con la hipnosis, o la estupidez.

Venezuela y su gobierno de 12 años no tienen obras significativas o de dimensiones importantes como muestra de la inversión de sus multimillonarios ingresos petroleros. Por el contrario, la única tarea eficiente ha sido la devastación del país y la persecución de toda voz contraria al régimen. Cada día, las grandes alharacas de Chávez y sus ataques a todo el mundo no son suficientes para tapar las grandes desgracias del país.

Si algo es inocultable -inclusive para sus tarifados incondicionales, nacionales y extranjeros-, es que su pastiche ideológico, sus delirios de poder, son igual de mortíferos que su socialismo depredador.

Ilustración:


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sábado, 10 de octubre de 2009

Medidas “NiNi”

Debo confesar que el primer anuncio (hace como un mes) de las “nuevas” medidas económicas, causaron en mi tanta emoción como cuando pasa un zancudo por el frente. Recordemos –casi como castigo- que llevamos más de 10 años con un gobierno que no tiene idea de lo que es un Programa Económico y lo único que sabe es tirar flechas al más puro estilo venezolano del “como vaya viniendo, vamos viendo”.

Finalmente el anuncio no fue un anuncio como tal, fue la presentación de tres funcionarios públicos que dieron la cara para cumplir la orden del caudillo: o sea, digan “algo”. Como todo lo malo en este país es una “sensación”, alimentada por el trabajo golpista de los medios de ultraderecha y financiada por el Imperio, basta que los funcionarios pilares de la economía venezolana se asomen para que la sociedad civil, los empresarios, los oligarcas, los escuálidos en general, tiemblen. Pero en palabras del propio Giordani, todos “se quedaron con la guayabera por fuera” (aunque hablar de guayaberas es como hablar de VHS).

¿Qué anunciaron, qué dijeron? ¿Qué lineamientos maestros dignos del Nobel de Economía expusieron estos patriotas bolivarianos? Nada, absolutamente nada. Fueron las mismas “medidas” de la última vez; es más, la estrategia fue la misma de hace algunos meses: generar expectativas y decir unas cuantas tonterías que se asemejaron más a una carta dirigida al Niño Jesús.

Cualquier economista con medio dedo de frente (economista de verdad, que haya pasado por la universidad, que sepa lo que es la economía de libre mercado), sabe que uno de los grandes problemas de Venezuela es el conjunto de controles que viene sufriendo el país desde hace más de seis años. Los desequilibrios que causan son una bola de nieve que no para de crecer, a pesar de que la gente prácticamente se ha acostumbrado a vivir en esa burbuja de realidad “bolivariana” dentro de la que se encuentra sometida, pareciéndose cada día más a Cuba.

Sin embargo, un individuo como Hugo Chávez nunca asumirá los costos políticos de sus propios errores; de hecho, nunca lo ha hecho. Si es que tiene asesores en materia económica, alguna idea, algún asomo, alguna pista debe tener el “caudillo” del fracaso que ha sido, es, y seguirá siendo su mandato en materia económica; con los más grandes ingresos que nunca ningún gobierno tuvo en la historia venezolana y con la segunda inflación más alta del mundo.

Lo más irónico es que Chávez, como líder de su propia “revolución”, le exige a todo aquel que lo acompañe una definición total, exclusiva y radical de creencia en todo lo que se haga o diga; lo cual se evidencia en su sin sentido y lapidaria frase “patria, socialismo o muerte”. No obstante, la exigencia es para los demás, pero ambigüedades y medias tintas para él. Por eso, sus famosas “medidas económicas” son unas vulgares y tristes medidas “NiNi”… que ni sirven para lo uno, ni sirven para lo otro.

Estemos claros, el día del “paquetazo económico” se dará en Venezuela sólo por alguna de las siguientes razones: 1) No más Chávez; es decir, se fue, lo fueron, o lo que sea, pero él no está más en el gobierno. 2) El país está borde del colapso económico (o ya en él). 3) Todo está perdido desde el punto de vista político para Chávez, por lo tanto no le importa hacer los ajustes que mil veces postergó. Ojo, tenga la seguridad de que en todos los casos, el culpable, el responsable de las medidas NUNCA será él, sino que recaerá en terceros.

Mientras tanto, cualquier cambio positivo en la economía será momentáneo y no producto de sus medidas nini. Por más que se le quiera poner cadenas, la economía ha sido, es y será de libre mercado, por lo que siempre buscará un camino, un espacio a través del cual desarrollarse. El oportunismo y la ignorancia nunca servirán para manejar un país, ni siquiera una cantina en la Escuela Militar.

AL CIERRE: Recibimos la noticia de que el Premio Nobel de la Paz le fue conferido al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Desde ya la decisión es polémica, pues tiene muy poco tiempo en el cargo como para que sus acciones hayan sido premiadas. No obstante, la noticia también fue recibida con pícara alegría en Colombia y Venezuela, pues la favorita de Chávez, Piedad Córdova, se quedó con el turbante y los crespos hechos. Aquí no funcionó Smartmatic…

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jueves, 24 de setiembre de 2009

El comandante no tiene quien lo escuche

Algo que se olía a kilómetros, y desde hace dos años, era la intervención del régimen de Chávez en el sistema de televisión por suscripción, más conocido como televisión por cable. Y es que en esos mismos dos años, el crecimiento de este servicio ha sido impresionante y las empresas más fuertes han sido las que ofrecen la mayor cantidad de canales.

Dicho aumento en la suscripción no ha sido por el cacareado crecimiento económico (que sólo los funcionarios del gobierno ven); o por un (inexistente) aumento en el ingreso del venezolano; o por un lavado cerebral del “Imperio”; no. La única y fortísima razón es que cada día menos gente se cala las odiosas cadenas gubernamentales y mucho menos resisten cinco minutos escuchando a Chávez con sus largas, interminables, repetitivas y aburridas peroratas contra el “Imperio”, el capitalismo y todo lo que no sea su “revolución” y lo que supuestamente él representa.

Según lo que se ha filtrado, dentro de muy poco los canales de televisión por cable que tengan un 70% de “producción audiovisual nacional”, tendrán la obligación de pegar su señal a las latosas cadenas que unen a toda la radio y televisión por señal abierta en Venezuela, en el día, horario y por la duración que al caudillo se le antoje. “Democracia participativa”, o sea… te participo que tienes que escucharme así no lo quieras.

La cantidad exacta de estaciones que se verían afectadas no se conoce a ciencia cierta, pues hasta se dice que existen unas cuantas que pueden ser consideradas como “ilegales” por el gobierno chavista. Lo que sí se sabe, es que la “joya de la corona” en este nuevo manotazo contra los medios es Radio Caracas Televisión Internacional (RCTV), la misma que mandó a cerrar en mayo de 2007.

Sin lugar a dudas RCTV puede ser considerada como un caso de estudio, y de los más interesantes, pues su público -su fiel público- la esperó y la siguió viendo cuando su señal estuvo nuevamente al aire, pero a través de la suscripción. Tan llamativo es el caso, que a pesar de encontrarse en el cable, es una gran competidora de los otros canales nacionales en señal abierta. Como hasta lo malo tiene su lado bueno, el haber migrado de condición le permitió a RCTV mantener su crítica línea editorial, pues la directiva no ha sido sumisa políticamente hablando, ni ha accedido a las presiones de todo tipo que, es evidente, existen en las televisoras de señal abierta.

Y es que la razia contra los medios sigue adelante. Al cierre de emisoras de radio se le agregan las “negociaciones” de algunos propietarios para “invitar” a abandonar sus espacios (críticos al gobierno, claro), so pena de correr la mala suerte de otras. En este sentido, en la semana fue noticia como el periodista Nelson Bocaranda fue sorprendido al regresar de sus vacaciones. Este miércoles expresaba en su espacio en Twitter: “En medio de la tristeza por primer día en 27 años sin Runrunes en radio”.

Es que para Chávez, Venezuela es el país de las maravillas; y tiene tantas, que él las anda regalando por el mundo a sus aliados, aduladores, dictadores, porristas y demás especies políticas repelentes, como si fueran de su propiedad personal. Tan maravillosa es la situación del país, que es inconcebible que existan medios críticos, voces disidentes, pero sobretodo, mentes pensantes que puedan expresarse en medios de comunicación masiva. Las informaciones de muertos por la inseguridad, las huelgas, las protestas, el hambre, la miseria y todas esas mentiras que “algunos” dicen, tienen que ser desterradas. Sólo la voz del caudillo, líder universal y estrella de Venecia, es la que cuenta.

El régimen posee televisoras, radios, periódicos, revistas, pasquines y -para colmo- usa y abusa de las cadenas (por ley) para que todo el mundo “ajuro” escuche los cantos de sirena oficiales de paz, amor, felicidad y bonanza económica. Pero qué cuesta arriba se ha vuelto esta “misión”, van 10 años y todavía el “pueblo” (no tarifado) no se traga sus cuentos. Es que a pesar de todo y de todos, el comandante no tiene quien lo escuche.

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domingo, 20 de setiembre de 2009

El señor de los temblores

El Patrón Jurado de la ciudad peruana del Cuzco es el “Señor de los Temblores”, un Cristo tallado que sale en procesión cada Lunes Santo y que recibe los más grandes honores personales, institucionales, religiosos, civiles y militares. Esta exquisita y antigua reliquia tiene su piel oscura –por lo que también es llamado el “Cristo Moreno”- y se debe al humo de las velas y el incienso que se le han ofrendado por años y años.

Cuenta la historia que en marzo de 1650 un feroz terremoto y sus constantes réplicas los días siguientes azotaron el Cuzco, por lo que los pobladores sacaron de su altar al Señor y lo llevaron en procesión por la ciudad, hecho después del cual los movimientos cesaron. Para asegurarse de terminar de aplacar la tierra, el Cristo fue colocado en la puerta de la Catedral mirando hacia la ciudad para que se prolongue el milagro. Desde entonces, el Cristo fue conocido como el “Señor de los Temblores”.

Con las grandes distancias y salvedades del caso, Venezuela también tiene su “señor de los temblores” (con minúsculas), pero por los movimientos y sucesos más que telúricos con los que tiene castigado el país, y no sólo los lunes de Semana Santa, sino cuando le sale de lo más profundo de sus pensamientos.

Tras una larga gira mundial, cuyos resultados y beneficios concretos para el país se sabrán el día que llueva para arriba, Hugo Chávez regresó a Venezuela y no hizo más que traer temblores verbales, políticos… y de tierra también. El sábado 12 de septiembre difícilmente se borrará del recuerdo de los habitantes de Caracas (principalmente) que en una sola tarde “disfrutaron” de una tormenta eléctrica, granizo y como postre un fuerte remezón, todo a pocas horas del arribo del líder revolucionario. ¿Maldición? No lo sabemos, pero muchos maldijeron la infeliz coincidencia.

De hecho, algunos notaron que en los pocos días que Chávez duró fuera sucedieron algunas cosas “buenas”, lo que es cosa rara cuando él se encuentra aquí. Pues sí, en su ausencia subió el precio del petróleo, la selección de futbol ganó un crucial partido y hasta se obtuvo otra corona en el Miss Universo… demasiado bueno para ser verdad.

Curiosamente hay una relación del “señor” de aquí con el Señor del Cuzco; pues el Perú se ha vuelto la nación receptora de todos los perseguidos políticos de este régimen y el último en pedir asilo es Oscar Pérez, quien tuvo como delito estar al frente de cuanta caminata, aglomeración o marcha de la oposición se organizara en los últimos meses. Quien quita que hasta Rafael Poleo –que acaba de ser imputado- pase por Lima y siga los pasos de tantos venezolanos que se mudaron forzosamente hacia el sur.

Y es que los temblores siguen. Las “nuevas” medidas económicas, anunciadas por enésima vez por Chávez “mesmo” y/o sus acólitos no terminan de parirse. Son tantas las veces que se han anunciado, que de nuevas sólo tienen el nombre, y corren el riesgo de estrellarse una vez sean “lanzadas” por el caudillo. Todos sabemos lo que debería hacerse en economía, pero todos sabemos también que no se atreverá a hacerlo. Quizás por eso su afán de provocar siquiera una media mirada del “Imperio” para poder decir que estamos al borde de la guerra asimétrica y así justificar el levantamiento de los absurdos controles en la economía.

Pero no nos hagamos ilusiones, eso no va a pasar. Las decisiones que Chávez debería tomar como estadista, no van con él. Todo es “socialismo”, todo es “revolución” y todas las demás sandeces conexas que son conocidas hasta por su propia gente. Seamos realistas, el “señor” de aquí, no hace milagros.

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miércoles, 22 de abril de 2009

Nunca escupas al cielo...

Finalmente se confirmó lo que venía siendo un rumor: el alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales, está en el Perú y está pidiendo asilo, ante la cacería montada por el gobierno venezolano. Sin entrar a detallar todos los elementos legales y legalistas que supuestamente "justifican" la persecusión emprendida contra el ex candidato presidencial, el gobierno de Hugo Chávez no tiene ni el más mínimo elemento que permita creer que pueda darse un proceso justo para Rosales.

Lo más curioso es que, siendo Chávez el único vocero de su gobierno -por lo tanto responsable de todas las barbaridades con las que se expresa de contrincantes internos, de presidentes de otras naciones, de países y de lo que le de la gana- es el propio gobierno venezolano el que le proporciona los elementos de juicio a otro país para que decida si le otorga a un venezolano el beneficio que representa la figura del asilo.

En el caso particular del Perú, Rosales no sería el primer asilado y quizás no sea el último. Todos apuestan a que la decisión sea favorable al (ahora) ex alcalde de Maracaibo o, en el peor de los casos, facilite su tránsito a una tercera nación que lo acoja. Chávez, enfurecido, desquiciado, se manifestará y argumentará la intervención en la soberanía venezolana y otras yerbas conocidas, pero -simultáneamente- padecerá de amnesia de cuando él sí se inmiscuye en donde no lo llaman.

Un popular pero sabio refrán dice "nunca escupas al cielo, que Dios te escupirá la cara (o, ..."porque te caerá en la cara"), y todo indica que es lo que le pasará a Chávez. Sino, aprecien los siguientes videos que no necesitan comentarios.













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lunes, 23 de marzo de 2009

No se atrevió !!!

En una cadena de radio y televisión de más dos horas de duración -tal como se esperaba-, el presidente venezolano, el líder de la "revolución", dio la cara para anunciar las tan esperadas "medidas económicas", las que él llamó "acciones anticrisis".

La extensa perorata se inició con "razonamientos" en contra del imperio (representado por los organismos financieros internacionales), contra las medidas tomadas por gobiernos anteriores (Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera) y contra la "burguesía" venezolana. Luego, la dósis de lectura de noticias de las consecuencias de la crisis mundial en otros países (sobretodo en EE. UU.), de artículos de opinión, de análisis de economistas, hacía parecer que todo era el preámbulo para la estocada de medidas.

Sin embargo, luego de una hora de habladera de pistoladas en cadena nacional, atinó a hacer el primer anuncio: NO aumenta el precio de la gasolina, NO aumenta el precio de los servicios públicos, NO hay devaluación. En otras palabras, decidió mantener los controles de precios y de cambio que viene padeciendo Venezuela desde hace varios años.

Lo que sí hizo fue decretar la reducción del presupuesto nacional, modificando el supuesto del precio del petróleo establecido (de 60 a 40 dólares por barril), lo que -en teoría- reduce el gasto en 6,7%; pero que no tiene nada de extraordinario pues la sinceración presupuestaria es algo que resulta tardío. Así mismo, la anunciada reducción de gastos y sueldos (de altos funcionarios) cayó en la población como una muestra más de populismo, de palabras huecas y de más falsas promesas. Basta recordar a aquel Chávez que, cuando tomó el poder (la primera vez), ofreció donar su sueldo para becas. Los viajes por todo el mundo, la ropa de marca a la medida y todos los lujos capitalistas fueron demasiada carga para que alguna vez recordara su promesa salarial.

En pocas palabras, NO se atrevió. Las "medidas" fueron un tremendo fiasco. El ligero repunte en el precio del petróleo -seguramente- influyeron para que decidiera no asumir el costo político que significaba lanzar medidas impopulares y neoliberales (que tanto sataniza). Es más que conocido que el ex militar golpista nunca ha dado la cara en momentos duros, en momentos de asumir responsabilidades. Ni siquiera ese 4 de febrero de 1992, pues lo que hizo fue sólo aprovechar una oportunidad mediática incomparable.

En ese sentido, las verdaderas "medidas" de ajuste, aquellas diseñadas con criterio de planificación económica (o por lo menos, con sentido común), él nunca las informará; que otros lo hagan, para que su manto sagrado revolucionario, popular, humano, no se vea afectado. Para Chávez, la crisis mundial no le ha tocado "ni un pelo" a Venezuela; a pesar de que el poder adquisitivo de la población cada día es menor, por más moneda "fuerte" que se tenga.

El decretado aumento del IVA del 9 al 12% (innegablemente inflacionario, más en una economía como la venezolana), resulta absurdo al venir acompañado del obligado incremento en el salario mínimo. Dicho aumento arrastra mayores costos en las prestaciones, subsidio de alimentos y cotizaciones de ley. Siendo el Estado el mayor empleador en Venezuela, los ingresos por IVA sólo servirán para mantener la burocracia y las becas que compran conciencias de los más necesitados.

¿Entonces, qué le espera a Venezuela, económicamente hablando? Nada bueno. El mantenimiento de los controles de precios y de cambio son bombas de tiempo a las que ahora se le dio más cuerda al reloj. Los posibles mayores ingresos por un aumento en el precio del petróleo no son más que alegría de tísico, dados los grandes desequilibrios que vienen generando años de regulaciones económicas, retaliaciones políticas al sector empresarial y bravuconadas contra los inversionistas extranjeros. Posponer los ajustes es seguir hundiendo al país en la mediocridad, en el conformismo, y es promover la fuga de talentos y de capitales.

Las anunciadas "acciones anticrisis" fueron una bofetada a la inteligencia, al sentido común, al más mínimo razonamiento que debería tener una clase gobernante que trabaje en favor de la sociedad. Pero eso -al parecer- es pedir mucho a la "revolución". Nunca, ninguna "revolución" se distinguió por un adecuado manejo económico; mucho menos en Latinoamérica. La de Venezuela no es la excepción; sólo fue una bravuconada más. No se atrevió.


Versión de la televisora oficial (VTV)
de los anuncios hechos por Chávez
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viernes, 20 de marzo de 2009

¿Se atreverá?

Faltan algunas horas -ni idea de cuántas- para que el líder del "proceso", el comandante de la "revolución", se dirija a la población venezolana para anunciar la serie de medidas económicas que tomará su gobierno para enfrentar la crisis... pero ojo, no es para enfrentar la crisis global, sino para enfrentar el tremendo desastre que han generado años de torpe ceguera en planificación económica gubernamental.

Demostrando una ignoranacia supina, Chávez ha manejado el país apoyándose exclusivamente en el precio creciente del petróleo y a unos ingresos jamás imaginados, lo cual le permitió gastar, regalar, comprar (bienes y conciencias), subsidiar y hasta chantajear. Sin embargo, a un precio 100 dólares por debajo de la máxima cotización alcanzada en la historia, el parapeto económico, el adefecio que se ha tenido como "política" económica en Venezuela, pende de un hilo.

No obstante, dada la experiencia, la larga experiencia, los diez años de amarga experiencia, aún hoy existen algunas preguntas que, a horas de los anuncios, siguen sin respuestas y que hasta son dignas de recibir apuestas:

1) ¿Se atreverá a dar la cara el mismísimo Chávez? Es decir, ¿será posible que el máximo representante del antiimperialismo, anticapitalismo, antineoliberalismo, sea el que anuncie las que son típicas medidas de corte neoliberal para enfrentar las crisis generadas por regímenes populistas? De ser así, de atreverse, lo más seguro es que sea una cadena de varias horas en las que repase la historia (a su manera, por supuesto) le tire porquería a todo el mundo y establezca que la culpa la tiene Estados Unidos o la burguesía venezolana (si es que alguien queda).

2) ¿Se atreverá a subir el precio de la gasolina; un precio que tiene más de 10 años congelado y genera más distorsiones que supuestos beneficios a la población? Días atrás asomó que lo podría hacer. Con un argumento refrito, gastado, absurdo, que nadie se lo cree, quiso hacer ver que la gasolina es un bien que sólo consumen los ricos... como si los autobuses rodaran con agua, como si las miles de motos que su gobierno dio libertad (libertinaje) de circulación se alimentaran con azúcar (que también escasea). El precio de la gasolina sólo fue aumentado dentro del marco del paquete de estabilización (neoliberal) de Carlos Andrés Pérez, irónicamente su archienemigo, irónicamente, hace 10 años.

3) ¿Se atreverá a quitar los controles de precios? ¿Se atreverá a devolverle el precio real a los miles de bienes y servicios artificialmente estancados en el tiempo y ausentes para la gran mayoría del país? Desde los productos de primera necesidad, hasta los precios de los alquileres, esto parece Alaska, pues el congelamiento de precios hizo que toda la cadena de producción y de distribución se haya visto afectada. ¿Cuándo se vio un país haciendo malabares para conseguir papel higiénico?

4) ¿Se atreverá a quitar el control de cambio, o siquiera a devaluar? Es más ¿se atreverá a desaparecer el mamotreto del ente controlador de las divisas llamado CADIVI? Si la culpa de todo lo tienen los ricos, ¿por qué no deja que el precio se determine según la oferta y la demanda? Qué paguen caro por la moneda imperialista!!! Pero todos saben que no es tan fácil. En un país en el que lo único que se produce (más o menos) constante es el petróleo, devaluar implicaría que TODO lo demás suba de precio, pues es importado.

Se da por descontado que utilice las herramientas naturales de política fiscal, es decir, aumento y/o creación de impuestos así como una mayor reducción en el gasto público. Aunque sería absurdo tomar medidas para aumentar los ingresos y luego gastarlos en mantener los mil millonarios subsidios, todo es posible en esta "revolución".

Sólo queda esperar. Los actos del show han sido muy bien planificados: hay una órden de cárcel para un ex gobernador, ex candidato presidencial, hoy alcalde opositor; un partido más en el Clásico Mundial de Beisbol (todos pendientes del juego de Venezuela); y es día sábado, o sea, no hay trabajo, estudios u otra actividad que movilice gente en las calles. Sólo queda esperar. ¿Se atreverá?

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domingo, 15 de febrero de 2009

Ganó el Sí, porque sí

Hace pocos minutos, la presidenta del Consejo Nacional Electoral dio lectura al primer boletín informativo (pero casi que definitivo) con los resultados del referéndum para la propuesta enmienda a la Constitución venezolana. Sin entrar en precisiones decimales, la opción del "Sí" obtuvo el 54% de los votos; es decir, Chávez puede ser candidato a la presidencia las veces que él desee sin limitación alguna, lo que fue llamado por la oposición la "reelección indefinida".

No obstante, desde mucho antes de la declaración de la autoridad electoral, se dio una "curiosa" arremetida en la calles de parte del oficialismo: ruidosos y cuantiosos fuegos artificuales, caravanas de motos, camionetas con parlantes a todo volumen (con canciones pro gobierno, o con la voz del mismo Chávez); todo como para -evidentemente- ir preparando el terreno o "atacar" sicológicamente al adversario, desmoralizándolo al extremo.

Al momento de redactar este artículo, Chávez se encuentra "encadenado" en radio y televisión, dando un discurso desde el Palacio de Miraflores. Ha vociferado, cantado, arengado con su acostumbrado patrioterismo; y como para asegurarse de que lo escuchen, ha mandado a colocar parlantes en las afueras de la sede de la petrolera estatal (PDVSA), cosa que atormenta a todos los habitantes de por lo menos 6 cuadras a la redonda. El mensaje es claro: la hegemonía comunicacional fue mia, es mia, y seguirá siendo mia.

Por la misma razón, la respuesta de la oposición a los resultados divulgados es hasta ahora (10.00 PM del domingo) desconocida y opacada por la cadena de Chávez, acción que asegura que nadie tenga la oportunidad de decir algo distinto a él y/o distraiga su mensaje. Sin embargo, la Venezuela que se mueve en Internet sí se ha manifestado y seguramente lo seguirá haciendo. Por ejemplo, los "estados" de cada miembro de la comunidad Facebook expresan la rabia, la incredulidad, pero sobretodo la impotencia, ante algo que hasta hace unas horas sonaba poco probable.

Venezuela tiene presidente para rato... pero el mismo, pues -en palabras de Chávez- él es indispensable y es el único que puede llevar adelante su llamada "revolución". El otrora país predilecto para los inmigrantes cambió (o lo cambiaron) y no se sabe hacia dónde va. Según los resultados del referéndum, se aprobó una enmienda, pero no se sabe cómo quedarán los artículos a modificar. Quien quita que se extiendan los mandatos de las autoridades (incluyendo el presidente, obvio), quien quita que se convoque a nuevas elecciones (para variar), quien quita que se diga y que pase cualquier cosa. Total ganó el Sí, porque sí.

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viernes, 6 de febrero de 2009

David y Goliat

Faltan apenas siete días para que en Venezuela se termine el lapso de campaña electoral, de cara al próximo referendo del 15 de febrero, proceso que se añade a la larga lista de comicios y consultas realizadas en los diez años que lleva en el gobierno Hugo Chávez.

Si algo caracteriza este proceso en particular -a menos de dos meses del realizado para elegir nuevos gobernadores y alcaldes- es el enorme, abrumador, gigantesco ventajismo del gobierno (o de Chávez, léase indistintamente) con la opción del "Sí" que promueve, frente a la modesta pero interesante campaña del "No" opositor.

Y es que a Chávez no le basta tener canales de televisión, canales internacionales, periódicos, radios, parlamentarios en campaña por el mundo, sino que empapela el país con carteles, avisos, pendones, y hasta utiliza los "Anuncios Google" para "atacar" a los venezolanos. Ante esta realidad, es risible -por decir lo menos- cuando personajes del entorno "chavista" hablan de una supuesta hegemonía de los opositores en los medios.

Es interesante el análisis de los mensajes del "Sí", pues lo que destaca es la ausencia de profundidad, de argumento y la presencia de contradicción con lo que supuestamente propone la enmienda constitucional. Y decimos "supuestamente" pues en ningún momento la Asamblea Nacional (que promovió la enmienda) ha dado a conocer como quedarían redactados los artículos a ser modificados, de ganar la opción del "Sí".

Chávez, en un inesperado golpe de timón, incluyó a última hora todos los demás cargos (además del suyo) en la propuesta de elección continua, ilimitada, indefinida, como quiera entenderse. Sin embargo, la publicidad siempre se ha referido única y exclusivamente a él, destacando su apellido como el centro de todo, casi convirtiendo -una vez más- el proceso en un plebiscito.

Desde el punto de vista comunicacional, ¿será efectiva la campaña del "Sí"? ¿logrará captar nuevos votantes a favor de Chávez? ¿logrará retener a sus supuestos millones de simpatizantes y/o inscritos en su partido socialista? Creemos que la respuesta es negativa.

Mientras los mensajes dificilmente tratan de convencer a una población cada vez más desencantada, el candidato-presidente, en reiteradas cadenas de radio y televisión, ataca, agrede, insulta y desprecia a todo aquel que lo adversa. ¿Quién puede comprar un producto que se vende como "amable" pero se degusta como "agresivo"?

De hecho, el principal contentor de Chávez no es algún líder opositor, sino miles, quizás millones de personas: los estudiantes universitarios. Con un mensaje sencillo, claro, didáctico y hasta educativo (con argumentos históricos y legales) le han dado fuerza a su mensaje, a pesar de no tener la fortaleza mediática del gobierno.

Sin duda es una lucha entre un David y un Goliat comunicacional, y aún quedan días de "coqueteos" entre ellos antes del combate final del 15 de febrero. La historia bíblica, ya la conocemos; la de Venezuela, está por verse.

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domingo, 7 de diciembre de 2008

Lo grande es insignificante... y viceversa

El pasado 23 de noviembre se realizó en Venezuela -para variar- otro proceso comicial. Esta vez, le tocó a la elección de gobernadores, alcaldes y representantes a las Asambleas Legislativas de los Estados en los que se divide el país. Los resultados ya son ampliamente conocidos aunque, dependiendo del enfoque que se le quiera dar (cuantitativo o cualitativo) la "victoria" puede ser atribuida al gobierno (ergo, Chávez) o a la oposición.

Y los números no mienten: 17 gobernaciones quedaron en manos "chavistas" y apenas 5 para la oposición. Sin embargo, ese "escuálido" quinteto opositor concentra la mayor cantidad de población en Venezuela -incluyendo el importante y estratégico Estado Zulia- así como la mayor concentración de riqueza económica, social e intelectual; sin menospreciar en absoluto a los otros territorios y mucho menos a su población.

Chávez, que en la madrugada del lunes admitió perder las más importantes plazas, desde un principio se dedicó a minimizar la victoria opositora con un tono calmado, coherente, muy de estadista. No obstante, ya entrado el día, volvió a aflorar el "estilo" de confrontación, de ataque y de ofensa, que ha caracterizado la forma de comunicarse del presidente venezolano con lo que el llama "el pueblo".

Tan insignificante fueron las pérdidas electorales que, en el transcurso de la semana que culmina, se le han venido despojando a los ganadores opositores el control real de áreas estratégicas para su gestión, tales como hospitales a su cargo, colegios y hasta la facultad de nombrar a los jefes de las policías de su jurisdicción. Como que lo se dijo pequeño, no lo es tanto.

Como si fuera poco, Chávez ha vuelto a insistir en un tema que supuestamente fue liquidado hace un año: la reforma a la Constitución que le permitiría reelegirse todas las veces consecutivas que el quiera. Hoy, en el inicio formal de su campaña comunicacional, ha vuelto a utilizar el truco de cambiarle las dimensiones a las cosas.

Para él -y lo ha dicho en cadena nacional, en un mitín, y a través de todas las radios y televisoras de señal abierta- lo que el propone es una pequeña enmienda, mínima: sólo pide eliminarle al artículo 230 la frase "...de inmediato y por una sola vez, para un período adicional". Es decir, quedaría de la siguiente manera: "El período presidencial es de seis años. El Presidente o Presidenta de la república puede ser reelegido o reelegida". Como que el cambio que se dice grande, no lo es tanto.

La comunicación política es quizás una de las formas más interesantes e inteligentes de transmitir mensajes. A través de ella -eticamente hablando- se espera alcanzar a los públicos para que entiendan una propuesta. Sin embargo, electoralmente hablando, sólo será exitosa si el público es convencido por el mensaje, sin importar la carga de verdad que éste tenga... así se diga que los elefantes tienen el peso de una hormiga. Total, la diferencia es "mínima".

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lunes, 4 de febrero de 2008

Frases que matan

En febrero de 1992, cuando un desconocido y desnutrido comandante del ejército venezolano sale en televisión asumiendo la responsabilidad de una intentona golpista, la gente se identificó con él y lo apoyó directa e indirectamente, aunque claramente esa acción estuvo fuera del ordenamiento legal y democrático. Sin embargo, ese respaldo llegó por el hastío ante una clase política descarnada y descarada que, a pesar de los grandes sacrificios de la población, siguió enriqueciéndose y enriqueciendo a sus compinches.

La sociedad no apoyó en ningún momento a Chávez, ni a su movimiento subversivo, ni a los ideales que supuestamente defendía. La población venezolana apoyó la idea de darle un parado a la corrupción, de quitarle el respaldo a la dirigencia política de entonces y apostó por que las cosas cambiaran a futuro. El “pueblo” nunca apoyó un cambio para peor.

En febrero de 2008, con nueve años de gobierno de ese mismo escuálido militar golpista (hoy rechoncho, con los mejores trajes, relojes y lujos), el venezolano padece lo que nunca se imaginó: colas y recorridos por varios supermercados para conseguir un kilo de leche, azúcar, aceite o algún otro alimento básico. Con nueve años de Chávez en la presidencia, el venezolano tiene una república con nuevo nombre, un nuevo escudo, una nueva bandera, una nueva moneda, nuevas instituciones, pero todo ello con los mismos viejos problemas de sociedades atrasadas, de sociedades que padecieron eso que llamaron “socialismo”. Irónicamente, todo este panorama está adornado con multimillonarios ingresos por la venta del petróleo, los más altos de toda la historia.

No obstante, según el ex militar golpista –no podía ser de otro modo-, Venezuela y hasta el mundo son un lugar mejor gracias a él. Según su antojadiza manera de ver las cosas, todos los indicadores sociales y económicos han mejorado a lo largo de nueve años de desgobierno; y si alguno muestra lo contrario, es culpa del imperio, o simplemente está mal formulado y no sirve para nada. Ante ello, se inventa un nuevo indicador y listo.

Aunque en diciembre pasado Venezuela se manifestó en contra del mal llamado “socialismo del siglo XXI”, pretendido a través de una malintencionada y maliciosa “reforma” constitucional, los pujos del gobierno por imponer su adefesio ideológico han seguido –y seguirán- presentes, tanto a nivel interno como externo. En este sentido, la frase que le diera trascendencia mediática en 1992 (el “por ahora”) ha vuelto a ser utilizada por Chávez; esta vez, en forma de amenaza, en otra de sus cobardes bravuconadas soportadas por el poder que ostenta.

Sin embargo, por más intentos que hagan el individuo y su corte, la realidad es un constante y triste recordatorio que martilla la conciencia de todo aquel que jure que ser más o tan chavista que Chávez. Por más operaciones tipo CSI para averiguar las “verdaderas” causas de la muerte de Bolívar; por más que provoque un conflicto con Colombia para despertar un sentimiento patriotero, la realidad de tener en casa una economía de guerra –sin estarlo- es más fuerte que cualquier pantomima gobiernera.

Es cierto que Venezuela no se merece estar en esta situación, ni tener a los gobernantes de turno. Pero, también es cierto que la sociedad se lo buscó, lo permitió y todavía observa inmóvil cómo se regalan millones de dólares a otros países o se intercede por secuestrados del vecino, mientras que la inversión interna es ridícula y el hampa está mejor armada que la policía y cuenta con más protección jurídica que la población.

El “por ahora” de la “revolución”, que primero fue bolivariana y luego se quiso encasquetar como socialista, es sólo una falsa y mala promesa. El “por ahora” pasó de ser una frase prometedora, a una frase de mediocridad, de falsedad, de cobardía. Y no es para menos. Todo lo que sale de la boca del presidente venezolano es insulto, ofensa, desprecio, bazofia para quien lo adversa, no comparte sus necedades, o le dice las verdades.

“Por la boca muere el pez” y uno gordo, lerdo, con nueve años creyéndose el único pez en el agua (¿o en el petróleo?), no es la excepción. Calamares aduladores –léase, Daniel Ortega, Evo Morales, Rafael Correa, familia Kirchner, Ollanta Humala o algún otro asomado más- no harán nada para impedir que las frases que salgan de su descontrolado verbo sean carnadas que lo hagan caer en la red del desprecio; pero eso sí, él solo, solito, rojo, rojito. Un frase lanzó a Chávez a la “fama”, otra lo hundirá; y no por ahora, sino para siempre.

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sábado, 10 de noviembre de 2007

"¿Por qué no te callas?"

Sucedió hoy, 10 de noviembre de 2007, en plena XVII Cumbre Iberoamericana, en Santiago de Chile. El verbo descontrolado del presidente venezolano, quien siguió atacando una y otra vez al ex presidente del Gobierno español, José María Aznar, encrespó al mismísimo Rey de España, y no era para menos. No sólo siguió tildando de fascista a Aznar, sino que llegó a afirmar -palabras más, palabras menos- que el "golpe" de abril de 2002 fue apoyado por los Estados Unidos y España. El ir a una reunión de "amigos" y que comiencen a insultarle la familia o a la parentela cercana, no lo permite nadie.




Para colmo, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, como para congraciarse con su mentor y financista, continuó la arremetida contra España lo cual -nuevamente- irritó al Rey.




Comentarios, no hay muchos que hacer. Toda esta situación ha sido tan "pública y notoria" que formarse una opinión no es muy difícil que digamos. Por lo pronto, la sociedad española ha reaccionado a favor del máximo representante de su monarquía constitucional. Si en algún momento reciente la existencia de la monarquía española fue cuestionada, con la simple pero tajante frase de Juan Carlos hacia Chávez, quedó reivindicada.

El "diálogo" entre el Jefe de Gobierno Español y el mandatario venezolano, que motivó la histórica frase real, fue el siguiente:

-Zapatero: “Estamos en una mesa donde hay gobiernos democráticos, que representan a sus ciudadanos en una comunidad iberoamericana que tienen como principios esenciales el respeto. Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica, no seré yo el que esté cerca del ex presidente Aznar, pero el ex presidente Aznar fue elegido por los españoles, y exijo, exijo…

-Chávez: Dígale a él que respete.

-Zapatero: Exijo que tú…, un momentín…

-Chávez: Dígale lo mismo a él.

-Zapatero: Exijo ese respeto, por una razón, además…

-Chávez: Dígale lo mismo a él, presidente.

-Zapatero: Por supuesto.. por supuesto

-Chávez: Dígale lo mismo a él…

-Rey: ¿Por qué no te callas?

-Bachelet: Por favor, no hagamos diálogo, han tenido tiempo para plantear su posición, presidente, termine.

-Chávez: Podrá ser español el presidente Aznar, pero es un fascista y es un …

-Zapatero: Presidente Hugo Chávez, creo que hay una esencia y es que para respetar y para ser respetado, debemos procurar no caer en la descalificación. Se puede discrepar radicalmente de las ideas, denunciar los comportamientos, sin caer en la descalificación. Lo que quiero expresar es que es una buena forma de poder trabajar entendernos en favor de nuestros pueblos, que nos respetemos, a los representantes democráticos, y pido –presidenta Bachelet– que ésa sea una norma de conducta en un foro que representa a los ciudadanos, que respetemos a todos nuestros dirigentes, a todos los gobernantes y ex gobernantes de los países que formamos esta comunidad.

Creo que es un buen principio y deseo fervientemente que ése sea un código de conducta, porque las formas dan el ser a las cosas, y se puede discrepar radicalmente de todo respetando a las personas, ése es el principio para que uno luego pueda ser respetado.

Estoy seguro que toda esta mesa y todos los latinoamericanos quieren que todos los gobernantes democráticos (…) seamos respetados, hoy [alza la voz] y mañana, aunque discrepemos profundamente de las ideas que tengamos.

[aplausos]

-Chávez: El gobierno de Venezuela se reserva el derecho a responder cualquier agresión en cualquier lugar, en cualquier espacio y en cualquier tono.



Inevitablemente, este hecho comunicacional tendrá ganadores y perdedores. Usted, estimado lector, tiene todos los elementos de juicio. Sea usted el juez.


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¿Qué quiso decir el Rey?...
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Al más puro estilo de Javier Sardá, la "histórica" frase no podía pasar desapercibida.




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domingo, 17 de junio de 2007

La economía de los brutos

Luego de semanas de penurias, colas y recorridos infructuosos de la población en busca de algunos componentes de la cesta básica alimentaria; tras semanas de desconcierto de los consumidores frente a la escasez de productos; tras semanas de mentadas de madre al gobierno ante la explicación estúpida de que todo es falso, que no hay escasez de nada; el “líder” de la “revolución” admitió –aunque con mucho esfuerzo” que el desabastecimiento "tiene parte de verdad".

Claro, no se puede pretender que un individuo que nunca ha aceptado una versión de la realidad distinta a la suya, de buenas a primeras, admita que el desastre en el que se ha convertido la economía venezolana sea de su absoluta responsabilidad, dado que él es el “creador” de ese adefesio llamado “socialismo del siglo XXI”. Sin embargo, en la medida que en su barco aparezcan más forados y su barco se vaya hundiendo, al “comandante” Chávez sólo le quedarán dos alternativas: o hundirse con él, o salir huyendo.

No existe justificación alguna para que una nación como la venezolana siga sujeta a los más absurdos e injustificables controles económicos (léase control de precios, de cambio, de tasas de interés, etc.) y, en consecuencia, atrapada en una serie de desequilibrios y distorsiones que afectan a toda la población sin distingo de clase social, económica, nivel cultural o tendencia política. Menos aún cuando Venezuela es una de las pocas naciones en el mundo que ha tenido en los últimos años feroces ingresos que, de haber sido bien administrados, le hubiesen permitido emerger del subdesarrollo.

Cuando el ex militar golpista afirma que las fallas de producción en el país se deben al "modelo económico del cual todavía no hemos salido (...) el viejo modelo capitalista de explotación, de empobrecimiento de las minorías", no hace más que –una vez más- asumir que en Venezuela convive una manada de idiotas, una mayoría que se cree cuanta necedad él diga, o que simplemente todos son una cuerda de brutos.

El supuesto “socialismo del siglo XXI” ha tenido desde hace mucho tiempo suficientes recursos económicos como para desmontar “el viejo modelo capitalista”; sin embargo, el gobierno ha demostrado que no cuenta con el recurso humano calificado y mucho menos con la suficiente base empírica y académica para desarrollar un programa económico coherente, progresista y acorde con los tiempos de modernidad. Por ello, los pretextos de Chávez para justificar su fracaso en materia de política económica son sólo afirmaciones huecas, demagógicas, populacheras que develan su crasa ignorancia y el bajo concepto que tiene de la sociedad al decir semejantes incoherencias.

Para el gobernante venezolano no existe una caída en la producción; para él, no hay escasez, sino “una conspiración” de parte de los pocos productores privados que quedan en el país. En vez de caída en la oferta, afirma que hay un aumento del consumo (demanda) y que éste se debe a que "el venezolano tiene mejores condiciones económicas"; cuando, muy por el contrario, el padecer diario de una gran parte de la población es tratar de conseguir “algo” para mantener el mismo nivel de vida, ya bastante deteriorado, por cierto.

Para variar, Chávez ha lanzado amenazas de expropiación; esta vez, a los pocos ganaderos que quedan en el país. La razón: la negativa de venderle leche a precio regulado, por debajo del costo, a una planta estatal. El modelo picapiedra, anacrónico, disparatado, del asustado hijo putativo de Fidel Castro no salvará al país del capitalismo; lo hundirá en el más profundo fracaso, allá donde se encuentran las experiencias “socialistas” del siglo pasado.

Hasta un estudiante universitario, con conocimientos básicos de Macroeconomía, entiende, se percata y se asombra del nivel de ineptitud, de falsedad y de peligro que existe en materia económica en Venezuela. No obstante, se gastan mil millonarias cantidades de dinero en publicidad gubernamental con la intención de que la gente se coma el cuento de que “está mejor que antes”, que “gana más que antes”, y que todo lo malo es culpa del Imperio, de Bush y de los enemigos de la “revolución”.

Chávez trata de intimidar al movimiento estudiantil (que sigue en las calles), a la población, y a todo aquel que lo adversa, con la amenaza de que “van a bajar los cerros” a defenderlo en caso de que intenten derrocarlo. Si lo dice, es porque sabe que existe la posibilidad; no de que los “cerros bajen”, sino de su derrocamiento. Lo que no pareciera saber es que los “cerros” tampoco encuentran azúcar, leche, carne. La economía, hace tiempo que en Venezuela dejó de ser asunto sólo de los economistas. Los brutos no son los que no saben de economía, sino los que hacen desastres con ella. Esa no es economía socialista, es simplemente economía de los brutos.

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domingo, 27 de mayo de 2007

El antes de...

Escribo este artículo a pocas horas del anunciado cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV), clausura de un medio de comunicación por “obra, gracia” y capricho de la dictadura legalista del ex militar golpista Hugo Chávez.

El cierre va, y en estos momentos nadie lo puede dudar. Es más, apoyado en una escatológica sentencia, el Tribunal Supremo de “Justicia” le otorgó al gobierno la facultad de utilizar los equipos e instalaciones del agonizante canal de televisión para darle cobertura al adefesio de proyecto que ha creado para suplantarlo y para que esté al aire –seguramente- pasado el minuto de que la otra desaparezca.

La situación en Venezuela se salió de todo límite. Ya no es sólo un caso más de censura. No es sólo el caso de un cierre de una empresa privada. No es sólo el caso de dejar miles de desempleados; tampoco el de una acción de gobierno por razones políticas. Inclusive, no es sólo la “legalización” de una apropiación estatal por capricho gubernamental (aunque el término correcto sería “robo legal”). Es más, ni siquiera es sólo asunto de la libertad de expresión. El momento quizás es el más peligroso y trascendental de todo el tiempo que lleva Chávez en el poder.

Como dije, el cierre del canal es un hecho, pero la incógnita se cierne sobre lo qué pasara a partir de ese segundo, de ese instante; ya que el régimen decidió jugárselas todas y tomarlo como el punto de partida, como el impulso irrebatible para que en el país se pueda instaurar una dictadura vitalicia, legalista, socialista y/o comunista. O sea, la corroboración –para Chávez- de que aquí puede hacer lo que le de la gana, cuando le de la gana, a quien le de la gana y nadie moverá un dedo para impedirlo.

El asumir el carácter pacífico, democrático y apegado a las leyes, como una característica del pueblo venezolano es totalmente errado cuando se enfrenta a un régimen violento, totalitario y violador de la Constitución y las leyes. El seguir asumiendo ese carácter, sólo sirve para que el gobierno se jacte de que se enfrenta una cuerda de tarados que no tienen mayor fuerza que el aire con el que soplan un pito en una marcha, o con la que golpean una cacerola desde las ventanas de sus casas.

Hoy la acción es contra un medio de comunicación; sin embargo todos los días hay acciones contra muchos ciudadanos de las que no estamos enterados, a menos que sea directamente por la boca del afectado. Mientras más silencio exista, mientras mayor sea la represión, mientras mayor la pasividad y resignación ante las injusticias, mejor entorno para que Chávez siga vendiéndole al mundo todas las mentiras que él quiere, y que el petróleo puede financiar.

Aquí no hay Súperman, Batman, ni Chapulín Colorado que venga a rescatar a Venezuela. Aquí sólo hay, o gente con neuronas o gente con alpiste en la cabeza, y de acuerdo con ese contenido, vendrá lo que tenga que venir. Sólo Dios sabe –y la gente con neuronas- como será el artículo que escriba con “El después de…”. Ojalá sea de cambio y esperanza. Venezuela no se merece esto… ¿o sí?



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domingo, 20 de mayo de 2007

Una nueva lista para Chávez

Miles de personas marcharon el sábado en Caracas. En un ejercicio que ha sido casi costumbre en estos ocho años de gobierno -primero bolivariano, luego revolucionario, y ahora socialista- la única forma de hacer catarsis se hizo presente, esta vez, para protestar ante el posible cierre de una canal de televisión opositor. A pesar de los tímidos esfuerzos oficiales para evitar la concentración (alcabalas en las entradas a Caracas, o mercados populares a precios subsidiados), ríos de gente se congregaron y reclamaron.

Sin embargo, donde no hubo gente pese al esfuerzo mediático, pese a los gritos histéricos y cantinfléricos del vicepresidente de la República, fue en los lugares donde se vienen llevando a cabo las inscripciones para el “partido” de Chávez, el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), que no tiene nada de socialista, mucho menos de unido y quien sabe si algo de autóctono.

Para el venezolano –y para los latinoamericanos en general- el inscribirse a un partido, y el obtener el famoso carné partidista, ha sido muy pocas veces un acto de convicción. En realidad, se ha hecho con toda la intención de acceder a ciertas ventajas o verse favorecido por el partido en el poder. Esta no sería la excepción, por lo que resultan “extraños” ciertos elementos.

En primer lugar, si Chávez obtuvo más de siete millones de votos, de gente convencida de que él es el salvador de la patria, y de que su “socialismo del siglo XXI” es el camino, ¿porqué no hay un flujo similar en las inscripciones? ¿Dónde están los millones de chavistas haciendo cola? La presión que se viene ejerciendo a los empleados públicos, y a los que tienen alguna relación comercial con el gobierno para que se inscriban, son algunos hechos que demuestran la farsa. Para colmo, se vende como que será el partido “más democrático” de la historia venezolana.

Por otro lado, si son inscripciones a un partido, no se entiende porque darle el calificativo de “aspirante a militante” a la poca gente que se anima a dicha aventura; a menos que en el proceso haya un filtro, una escogencia, una selección de quien sí, y de quien no, puede pertenecer al nuevo mamotreto.

Supuestamente, luego de finalizadas las famélicas inscripciones, se elegirán a los voceros de los “batallones” (Chávez nunca perderá la costumbre de colocarle denominaciones militares a todo lo que haga), quienes asistirán a una segunda fase de formalización de su esperpento partidista. Sin embargo, los ministros y otros altos cargos públicos, también se inscribieron para ser “aspirantes”, pero muy bien ataviados con chaquetones y cachuchas rojos con las iniciales del novel partido. ¿Y si no los aceptan? Por lo menos se quedarán con las prendas de recuerdo, aunque con la suerte que tienen, seguro que son “electos” voceros.

En segundo lugar, los exasperados llamados y la evidente desesperación del gobierno por –literalmente- arriar gente, hacen ver un trasfondo: el ex militar golpista no tiene en realidad el apoyo que jura y perjura tener. Esa “maquinaria”, que trabaja muy bien para llenar largas avenidas para sus mítines, sólo funciona con dinero, con autobuses, con paseos a la ciudad; pero en este caso, no sirve de nada.

Por otro lado, pensando con malicia -como hay que hacerlo con todo lo que involucre al gobierno- a nuestro modo de ver las inscripciones en el PSUV puede funcionar como una reedición de la famosa “Lista Tascón”, aquella que le colocó una equis en la frente a todo venezolano que firmó en contra del “líder de la revolución” para el Referéndum Revocatorio.

En este caso, quienes no se inscriban, están contra el PSUV; y quienes estén en contra del partido, están contra Chávez… y eso, lo dijo él mismo, no lo estamos inventando. O sea, una actualización de la lista, con huellas digitales, dirección, lista familiar y todos los datos que un buen gobierno represor debe tener para chantajear, asustar, amenazar o simplemente para no otorgarle los servicios que el Estado está obligado a darle a todos sus ciudadanos. Tremendo pretexto resultó la creación del partidito único.

Con la nueva lista quizás sólo los “aspirantes” que se conviertan en “militantes” serán los elegidos para recibir leche, azúcar, arroz, aceite y demás alimentos de la cesta básica, en el próximo “megamercal” que organice el gobierno. Los demás, que hagan su penitencia colectiva, de largas colas o de paseo por varios supermercados, a ver si encuentran algo. Con la nueva lista, quizás sólo los que caminen con su camiseta roja, o con la estrella roja en la frente puedan expresar lo que les de la gana (pero siempre a favor del gobierno), porque los demás serán contrarrevolucionarios y no merecen ni respirar.

Mientras tanto, veremos qué sucede en esta semana decisiva. Con lista o sin lista, el gobierno se prepara para cerrar un canal de televisión. Un gran paso que lo corona, de una buena vez, como el dictador que hace tiempo es. Un elemento más para la lista de abusos, otro más…

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martes, 1 de mayo de 2007

Arrullo populachero

En vísperas del Primero de Mayo, en uno de sus arrebatos seudo revolucionarios, antiimperialistas, salvadores del mundo, Chávez anunció su deseo de “firmar hoy mismo” el retiro del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), instituciones de las cuales es miembro Venezuela; es decir, el país, no él. Asimismo, ante la posible condena de parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el caso de la violación de la libertad de expresión, ratificó su amenaza de retirar al país de la Organización de Estados Americanos (OEA)… total “Cuba se retiró y no se ha muerto".

Fuera del carácter populachero de sus “anuncios”, cuyo público no es más que esa gran masa de personas hambrientas de seguridad, de salud, de alimentos, pero sobretodo de conocimiento, las matonerías de Chávez apuntan a aislar a Venezuela de la comunidad internacional, a borrar con su dedo dictatorial la existencia de ese mundo “globalizado” en el que las fronteras no son pretextos para cometer barbaridades al interior del país bajo el pomposo pretexto de la soberanía nacional.

Es cierto que en la coyuntura actual es una estupidez depender de préstamos del FMI o el BM. En primer lugar, por el chorro de dinero que –supuestamente- ingresa al país por la venta de petróleo y; en segundo lugar, porque –también supuestamente- no existen problemas con la balanza de pagos o en las cuentas nacionales que ameriten la ayuda financiera del Fondo y su obligada tutela en el manejo económico. No obstante, no todo es eterno, mucho menos los ingresos por venta de petróleo o inclusive sus precios en los mercados internacionales. Menos eterno aún, con la enorme estructura burocrática gobiernera que consume recursos pero no genera beneficios de ninguna índole.

Con la brutalidad de ingresos, al día de hoy, Venezuela podría haber pagado la totalidad de su deuda externa e interna; sin embargo, en los ocho años que van de desgobierno chavista, la deuda se ha incrementado a niveles que algunos estiman cercanos a los 80 mil millones de dólares. Emisión de bonos nacionales, de bonos conjuntos con Argentina, bonos de la petrolera estatal; en fin, deuda y más deuda que por donde se mire no tiene justificación. A ese ritmo, pareciera que Chávez (de mantenerse tanto tiempo en el poder, como él asegura) en algún momento seguiría los pasos de su antecesor Caldera, quien juró que no recurriría al FMI… y terminó “pidiendo perdón” en su sede en Washington por los pecados económicos cometidos.

Claro, la diferencia se daría en que Venezuela no pertenecería más al organismo financiero y sólo dependería de los mercados financieros (cada vez más desconfiados de su gobierno) o de los países “amigos”, esos a los que ahora les regala millones en cooperación, en fondos “para algo”, o en convenios que no han reportado ninguna utilidad real para la nación. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y es muy bien sabido que, a la hora de la desgracia, los “amigos” brillan por su ausencia.

Para contrarrestar la autoexclusión de los organismos financieros internacionales, Chávez tiene entre ceja y ceja la creación del Banco del Sur, proyecto que seguramente se concretará, como todos los caprichos institucionales del “líder” y gracias a –para variar- los ingresos por el petróleo y los impuestos pagados por todos los venezolanos. Pero si de lógica hablamos, el presidente venezolano debería igualmente retirarse del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuya sede también está en Washington, y de la Corporación Andina de Fomento (CAF), la cual –irónicamente- tiene su sede en Caracas.

Con el BID no hay que pensarlo mucho: está en la ciudad imperialista y los Estados Unidos tienen el 30% del control accionario y poder decisorio, frente a apenas el 5,8% de Venezuela. O sea, el BID también “pá fuera”!!! Y con la CAF, hasta tiene sentido: si el país se retiró de la Comunidad Andina (CAN), renegó de ella, y se integró al MERCOSUR, ¿qué pinta en el brazo financiero andino? Aunque el haberse excluido de la CAN no obliga al país a retirarse de la CAF, pareciera hasta “ético” hacerlo; sino, sería algo así como estar divorciado pero seguir yendo a comer todos los días a la casa de la ex mujer.

De concretarse, surgen algunas interrogantes: ¿Se permitiría que su sede se mantenga en Caracas? ¿Se retiraría al vicepresidente de la institución, que es venezolano? ¿Se cancelaría la deuda total que se mantiene con ella? Cierto es que la CAF no condiciona sus préstamos a sus países miembros, pues su origen precisamente se basó –entre otras motivaciones- en ser una alternativa a las instituciones del hemisferio norte. Sin embargo… se sigue siendo el divorciado que come en casa ajena.

Pero los arrebatamientos de Chávez no son aislados. Él busca que sus “socios” sigan su ejemplo, algo así como lo que Correa hizo en el Ecuador al execrar al representante del BM y pagar lo adeudado al Fondo. Es más, Bolivia también debería seguir el ejemplo retirándose del FMI, del BM, del BID y hasta de la CAF, institución esta última donde el presidente ejecutivo es boliviano y se encamina hacia los 20 años al frente de ella, en cuatro quinquenios de mandato consecutivos.

Lo innegable en esta historia es que, como todo lo que hace el ex golpista venezolano, las intenciones son otras a las vendidas a la plebe. La idea es dejar a Venezuela tan aislada como Cuba, pero bañándose en dólares que vienen del enemigo imperialista por la venta de petróleo. Una Venezuela aislada de organismos financieros internacionales (total, hay mucho dinero), aislada de organismos supranacionales en materia jurídica y de derechos humanos (total, a los pobres no les afecta) y aislada de la realidad (total, el país parece dormido… ¿para qué despertarlo?)… a seguir con el arrullo. Arrullo populachero.

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domingo, 4 de febrero de 2007

Patética dignidad

En diciembre pasado, en el Día de los Inocentes, escribimos una cuerda de ridiculeces para celebrarlo, como muchos acostumbran a hacerlo; pero nunca tuvimos la intención de hacer el papel de brujo o adivino. Por el contrario, el carácter risible y absurdo de las “Políticas de Estado” esbozadas en ese artículo eran de tal magnitud que todo no pasaría de un (mal) chiste. Sin embargo, subestimamos al régimen: su sentido del ridículo, de la vergüenza y de lo que realmente pueda considerarse como digno, es algo extrañamente contrario a lo que dicta el sentido común.

Este 4 de febrero de 2007, Chávez cambió su programa dominical por un show completo y en cadena nacional para que nadie se lo pierda. El pretexto fueron los quince años de la intentona golpista con la que intentó derrocar a Carlos Andrés Pérez la cual, a pesar de ser un fiasco militar monumental, catapultó mediáticamente al hoy presidente de la –por ahora- República Bolivariana de Venezuela.

Aunque no con la misma magnitud de la campaña electoral de hace unos meses, los autobuses cargados de empleados públicos -o de cualquier tarifado que quiera hacer “turismo” en Caracas a cambio de una franela y cachucha rojas- se hicieron presentes en la ciudad. En las puertas o cercanías de los ministerios –en la capital- hombres y mujeres, en algunos casos con sus pequeños hijos, todos disfrazados de rojo, hicieron cola para abordar la unidad que los llevaría al inicio de alguna de las marchas de “miles de voluntarios” que se dirigirían a Los Próceres, donde se realizaría un “magno” desfile “cívico-militar”.

Es un hecho innegable que Chávez está en el poder para hacer lo que le da la gana, cuando le da la gana, y dar –si es que lo hace- las justificaciones que le da la gana. Una muestra más de ello ha sido el motivo de la “celebración”: “XV aniversario de la revolución bolivariana” (como se leía en el cintillo presente durante la televisada fiesta patronal) o “Día de la Dignidad”, denominación ésta que ha recibido los más duros, escatológicos y viscerales calificativos, no sin falta de razón.

En primer lugar, asumir que su “revolución” se inició con su intentona golpista en 1992 es tan absurdo como creer que los precios del petróleo están tan altos gracias a él. Claro, ya lo dijimos, el ahora habilitado todopoderoso puede decir lo que le venga en gana y en cadena nacional. Asumir que su intentona golpista, en la cual murieron muchos inocentes, en la cual muchos soldados rasos fueron traídos a Caracas bajo engaño, en la cual se pretendía tomar el poder al costo que fuere no tiene nada de digno, ni aquí ni en la China.

Es sabido, admitido y documentado, que Chávez siempre buscó la toma del poder y el asesinato de autoridades militares y/o civiles en ese proceso. El “bolivarianismo” fue el pretexto para tapar sus ansias de poder, su delirante mesianismo, y así reclutar jóvenes militares a su “causa”. Sus argumentos “libertarios” se vieron apoyados en todos los errores cometidos por la dirigencia política en los años que se mantuvo como militar activo. Sin embargo, nunca tendrá una justificación válida, menos aun cuando hoy Venezuela se encuentra en una peor situación que hace 15 años.

El hacer creer que es un día de “dignidad” nos hace recordar a –precisamente- “su” idolatrado general Juan Velasco Alvarado, militar dictador en el Perú a finales de los 60 y principios de los 70, quien instauró un feriado con la misma denominación: “Día de la Dignidad”. Qué casualidad, ¿verdad?

Por otro lado, el escenario montado para este burdo teatro “socialista” no lo ayuda en nada. El desfile y hasta los motivos argüidos quedaron en segundo plano cuando el “líder” llegó a la explanada de Los Próceres disfrazado en uniforme de campaña, con la banda presidencial colocada de izquierda a derecha (como la viene usando desde que reasumió la presidencia) y con la camarilla golpista de ese entonces también disfrazada de uniforme militar. Tremenda dignidad. Claro, el poder es para eso, para usarlo para lo insospechado, hasta por encima de lo ridículo.

Ver decenas, cientos, miles de personas uniformadas marchando se está convirtiendo en Venezuela en un espectáculo hasta ordinario. Y decimos uniformadas ya que sería extraño creer que sean militares –institucionalmente hablando- luego de escuchar como esos individuos vociferaban el “patria, socialismo o muerte” como si fuera un canto militar o algo parecido. La institucionalidad, “eso” de lo que tanto se jactaban con toda razón las Fuerzas Armadas de Venezuela, parece haber quedado en el olvido.

Parece ser una costumbre que los actos chavistas sean tragicómicos, y esta no fue una excepción. En un momento de su alocución, un misterioso personaje casi se abalanzó sobre Chávez vociferando cosas extrañas, que ni lo hicieron pestañear, pero que dejaron al descubierto que por más anillos de seguridad cubanos, por más “revolución armada” que tenga, los que lo rodean son de carne y hueso.

Ya sea por los “convencidos” asistentes al acto de hoy, por los uniformados que marcharon, por quienes defienden lo indefendible y hasta por los que se aguantan esta tragedia griega al más tropical estilo venezolano, la “dignidad” que supuestamente se celebró ha quedado tajantemente en entredicho. Lo único cierto es que todo lo que se avecina es patético. Patética dignidad.



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